07/01/2011 | UNPSJB/DICYT
Investigan el impacto de la babosita del peral en la producción de cerezas
Nota relacionada al Grupo de Investigación de Estudios Biofísicos y Ecofisiológicos del INBIOP.
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Foto: INBIOP.

Los productores advierten que la babosita del peral (Hymenoptera: Tenthredinidae) avanza sobre los cultivos con el riesgo de ocasionar la disminución en la cantidad y/o calidad de la fruta. Sin embargo generalmente no se considera su potencial importancia dado que el ataque del insecto es post-cosecha. Este insecto-plaga prefiere como alimento a los cerezos, perales y demás plantas de la familia de las rosáceas en general, a los que remueve la parte superior de las hojas dejando únicamente las nervaduras.

“Uno de los experimentos desarrollados dio por resultado que el área de la hoja removida por el insecto puede llegar fácilmente al 80%”, señala Laura Peschiutta, investigadora de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y becaria del Concejo de Investigaciones Científico-Tecnológicas (CONICET).

Se presume que en el estado en que quedan las hojas por la acción del insecto, la planta no alcanza tasas de fotosíntesis óptimas, alterando las relaciones hídricas y la retranslocación de nutrientes (es decir, el transporte interno de nutrientes para su conservación en la planta). Las consecuencias se evidenciarían no solo sobre la productividad sino también sobre la calidad, cuando se le exige al productor de cerezas ciertas condiciones como firmeza, tamaño y color. Alguno de estos aspectos puede verse afectado ya sea tanto por plagas como por falta de agua.

Para determinar cómo repercute la babosita del peral en los árboles de cerezos, tanto en plantas atacadas como intactas se instalaron dendrómetros, instrumentos que permiten determinar parámetros de crecimiento del árbol; estos consisten en bandas metálicas soportadas por resortes que se colocan alrededor de las ramas o tronco de las plantas siguiendo el crecimiento del árbol de manera continua a lo largo de los años. Del mismo modo, se monitorea el consumo de agua de cada planta y las tasas de fotosíntesis, variables que se miden con sensores y equipos específicos, además de otras variables fisiológicas y ambientales.

El proyecto es financiado por una beca del CONICET y por el Grupo de Estudios Biofísicos y Ecofisiológicos (GEBEF) de la Facultad de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, que dirigen los Dres. Sandra Bucci y Fabián Scholz.

Los investigadores consideran que el impacto de estos herbívoros es perjudicial para la planta, contrariamente a lo que es comúnmente hallado en la literatura. La hipótesis formulada en el estudio es que si una gran cantidad de nutrientes en las hojas es perdida por la remoción provocada por el herbívoro y consecuentemente estos no pueden ser retranslocados (y conservados) por la planta, esto podría tener importantes consecuencias en el crecimiento y la productividad del año siguiente. El grupo cree que con investigación exhaustiva sobre la eco-fisiología de plantas sanas y atacadas se podría cuantificar y tener un conocimiento objetivo de estos efectos.


Las mediciones

Los experimentos a campo se iniciaron en febrero y se realizan sobre plantaciones de cerezos en la zona de Los Antiguos. Los mismos forman parte de la tesis que le permitirá a Laura Peschiutta, acceder al título de doctora en biología. El objetivo del estudio es conocer si el cerezo que es atacado por la babosita, tiene alguna condición fisiológica desfavorable que requiera necesariamente de algún control de la plaga. Cabe agregar que en las producciones a gran escala la babosita está controlada mediante plaguicidas no teniéndose en cuenta prácticas de manejo biológicas.

“Recientemente –mencionó Laura- comenzamos el trabajo en colaboración con la empresa Bahía Solano SA en cuyas instalaciones fueron plantados 160 cerezos jóvenes de distintas variedades para su estudio. El gran apoyo de esta empresa así como el de productores de Los Antiguos es vital para el desarrollo de esta investigación”, resaltó.

A diferencia de la investigación que se realiza en Los Antiguos, donde trabajamos con plantas adultas de más de una década de producción y bajo riego por canales, “en Bahía Solano, se realiza el estudio con plantas jóvenes y bajo condiciones de riego y herbivoría artificial controladas”, relató la investigadora. Concretamente los ensayos consisten en colocar tres diferentes variedades de cerezos con distintos niveles de riego y de defoliación artificial.

De esa forma se podrá “determinar qué sucede con los frutales en condiciones desfavorables como la sequía ante una defoliación severa por cualquier plaga que remueva o afecte la biomasa foliar, como la que también podría llegar a constituir el ataque de la “arañuela”, otra de las plagas que afecta los cerezos de esta y otras regiones.

Esta investigación se encuentra actualmente en desarrollo y se espera encontrar resultados que permitan determinar cuales son los verdaderos efectos que la babosita o cualquier otro herbívoro que afecte a las hojas ejerce indirectamente sobre la fruta y el crecimiento del árbol, información que le podría resultar de utilidad al productor a la hora de analizar el control del insecto en las plantaciones.

Fuente: Agencia de Noticias para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (DiCYT) . 07 de enero de 2011. Enlace

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